Tratamientos biológicos

Las terapias biológicas, derivadas de la biotecnología, han supuesto una revolución en la forma de tratar la psoriasis moderada o grave en pacientes que no responden eficientemente a tratamientos sistémicos o a la fototerapia (UVB o PUVA). Convirtiéndose en una alternativa eficaz para el tratamiento de lesiones graves causadas por la enfermedad, pues actúan de forma duradera y ocasionan pocos efectos secundarios en el paciente.

psoriasis tratamientos

Aunque forman parte de los tratamientos sistémicos, los biológicos se clasifican en otro grupo debido a su mecanismo de acción, pues actúan de forma específica bloqueando la respuesta inmunológica que se activa en el organismo de forma errónea y provoca las lesiones psoriásicas.

Se ha detectado que la producción descontrolada de linfocitos T en el organismo, es uno de los fenómenos más importantes en el desarrollo de la enfermedad. A través de la biotecnología se consiguen obtener una serie de proteínas que actúan inhibiendo aquellas respuestas celulares que provocan el trastorno. La terapia biológica consiste en el bloqueo de distintos receptores y quimiocinas (proteínas involucradas en procesos inflamatorios, así como en el control celular durante respuestas inmunitarias y en el desarrollo de tejidos).

Estudios clínicos han demostrado que los tratamientos biológicos resultan más efectivos que algunas terapias sistémicas, y son más seguros para el organismo a corto y medio plazo. Aunque como se trata de medicamentos relativamente novedosos, su seguridad a largo plazo todavía es incierta.

En pacientes con psoriasis moderada, grave o que no responden adecuadamente a otro tipo de terapias, la aplicación de tratamientos biológicos puede resultarles beneficiosa. Se ha detectado que estos pacientes consiguen un grado de respuesta muy satisfactorio así como una duración mayor de los efectos paliativos en la enfermedad.

Las terapias biológicas actúan de forma específica sobre los mecanismos que desencadenan los síntomas de la psoriasis. Este hecho implica que, a diferencia de otros tratamientos, los biológicos son menos dañinos para el organismo, no dañan los órganos ni interceden en la administración de otros medicamentos, por lo que generan menos efectos secundarios.

Aún así, son incompatibles en pacientes que hayan desarrollado anteriormente cáncer o que presenten ciertas enfermedades neurológicas. Tampoco se recomienda en pacientes con cardiopatías graves.