Tratamientos tópicos

Los tratamientos tópicos para la psoriasis son aquellos que se aplican directamente sobre la piel, tales como cremas, pomadas, emulsiones, gel, champú o lociones.

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Para su aplicación suelen utilizarse las manos, aunque en ocasiones es recomendable el uso de guantes de vinilo o látex para proteger la piel de las mismas. En cualquier caso, es importante lavar bien las zonas no afectadas por psoriasis que hayan estado en contacto con el tratamiento tópico para evitar una posible sensibilización o irritación. Asimismo, hay que procurar aplicar el tratamiento de forma localizada, cubriendo únicamente las zonas de piel afectadas por la enfermedad.

Los tratamientos de uso tópico suelen resultar más efectivos cuando se aplican sobre la piel hidratada, por ello se recomienda hacerlo después del baño cuando la piel es más permeable y absorbe mejor el medicamento. Conviene además realizar un masaje sobre la zona hasta su total absorción y retirar el producto restante de la piel.
Para tratar la psoriasis con terapias tópicas es importante tener en cuenta el tipo excipiente utilizado (crema, pomada, loción, etc.) así como el principio activo que contengan. Para escoger el tratamiento de uso tópico más adecuado al tipo de psoriasis se recomienda contar con la opinión de un médico especializado.

En las zonas de la cara, cuero cabelludo y pliegues , dónde la piel es más sensible, se recomienda aplicar tratamientos poco grasos, mientras que en codos, rodillas, palmas de las manos, plantas de los pies, zonas con hiperqueratinosis y zonas muy escamosas es recomendable el uso de tratamientos más grasos.

Tratamientos tópicos Hidratantes

Los tratamientos hidratantes ayudan a mejorar la elasticidad de la piel y previenen la creación de fisuras en las zonas afectadas por psoriasis, favorecen la curación de las escamas, reduciendo su tamaño así como el escozor que provocan.
Se recomienda la aplicación de cremas y aceites que ayuden a hidratar la piel como complemento a cualquier otro tratamiento de uso tópico.

Tratamientos tópicos Queratolíticos

En pieles muy escamosas o gruesas (hiperqueratosis) es común la aplicación de tratamientos con principios queratolíticos, como la urea o el ácido salicílico, que ayudan a reducir el grosor de las escamas evitando que la piel se agriete.
Este tipo de medicamento suele aplicarse en forma de cremas o lociones, utilizándose concentraciones más bajas para tratar lesiones sobre la piel en general y más altas para tratar lesiones localizadas en palmas de las manos, plantas de los pies o cuero cabelludo, normalmente afectados por psoriasis hiperqueratósica.

Tratamientos tópicos con Corticosteroides

El uso de tópicos con corticoesteroides (tratamientos con corticoides) es habitual para tratar diversas afecciones de psoriasis. Se caracteriza por su eficacia y rapidez de actuación en las zonas afectadas así como por la tolerancia al medicamento en la mayoría de los pacientes con psoriasis, pues tiende a asimilarse correctamente y a no causar irritación.
No obstante, también puede presentar algunas contraindicaciones y efectos secundarios si el tratamiento no se aplica de forma adecuada:
La respuesta terapéutica a los tratamientos con corticoides puede ser variable y poco duradera, pudiendo llegar a perder efectividad con el tiempo (taquifilaxia).
Además pueden provocar el denominado “efecto rebote” al dejar de aplicarse (reaparición de las lesiones con mayor grado de intensidad).
Se aconseja contar con la opinión de un médico especialista y aplicar los tratamientos corticosteroides con especial atención para evitar cualquier tipo de contraindicación o efecto secundario.

La eficacia de dichos tratamientos variará en función de su potencia, la lesión a tratar y el grado de respuesta y penetración en la piel afectada de psoriasis.

Derivados de la vitamina D

Los tratamientos con activos derivados de la vitamina D, aunque son menos potentes que otros tratamientos de ataque, se usan para regularizar la producción de queratinocitos que provocan las escamas. Esto ayuda a mejorar el aspecto de las placas de psoriasis y a reducir su grosor.

Pueden usarse de forma prolongada combinados con otros tratamientos para la psoriasis. En general, tienen pocos efectos secundarios y pueden utilizarse para tratar la psoriasis de cualquier zona corporal.

Los tratamientos con derivados de la vitamina D no son aconsejables en pacientes con insuficiencia renal o enfermedades capaces de alterar los niveles de calcio o fósforo en el metabolismo. Se recomienda por ello acudir a un especialista para que establezca la dosis necesaria en cada caso.

Derivados de la vitamina A

El tazaroteno es un medicamento para el tratamiento para la psoriasis derivado de la vitamina A que suele presentarse en forma de gel o crema. Su uso está recomendado para pacientes que presentan psoriasis en placas con una cantidad reducida de lesiones con formas bien delimitadas y localizadas por las extremidades y el tronco.

Su aplicación es tópica y suele realizarse una vez al día, únicamente sobre las placas de psoriasis, evitando que entre en contacto con el resto de piel no afectada. El efecto de este medicamento es similar al de los tratamientos derivados de la vitamina D pero más irritante. Puede combinarse con tratamientos corticoesteroides.

Alquitranes

La aplicación de alquitranes derivados de la madera o la huya, son probablemente uno de los productos más antiguos utilizados para tratar la psoriasis. Actualmente pueden encontrarse estos derivados incluídos en champús, líquidos o geles de baño.

Los alquitranes aplicados de forma directa, además de un olor intenso pueden causar sensibilización e irritación en la piel al contacto con los ratos UVA, sin embargo se recomienda la utilización de estos alquitranes antes de exponerse terapias con rayos UVB por sus características fotodinámicas.

Antralina

La Antralina, también conocida como Ditranol es una sustancia sintética que se utiliza normalmente para el tratamiento de psoriasis en pacientes con placas estabilizadas. Su uso debe ser moderado y localizado (únicamente aplicándose en las placas), pues suele usarse en altas concentraciones y al contacto con piel sana puede causar irritación. No es recomendable su uso en pacientes con problemas renales.